¡Una bala alojada en su cabeza y no lo sabía!

¡Una bala alojada en su cabeza y no lo sabía!

Una mujer en el estado de Georgia tenía una bala alojada en su cabeza y no lo sabía. Al parecer tuvo un altercado con su novio meses atrás, le disparó, pensó que era solo una herida, pero la bala quedó alojada en su cerebro. Al comenzar con fuertes dolores de cabeza acude al médico y le descubren una bala en la parte trasera de su cráneo. Lo curioso es que la mujer de 41 años no recuerda lo sucedido. (Actualidad RT)

¿Habrá algo más peligroso que una bala en nuestro cerebro?

Hay cosas que son más peligrosas que una bala alojada en nuestro cabeza. Diariamente interactuamos con personas, nuestra vida se basa en las relaciones personales. Hay momentos que las personas harán cosas que nos duelen y que nos molestan; más si son seres queridos. Esos impactos los recibimos a diario, pero nosotros decidimos si lo dejamos alojado en nuestra vida, o lo sacamos inmediatamente. Sé que no es fácil sacar de nuestra vida algo que nos ha dañado, es un proceso doloroso, pero más dañino es dejarlo en nuestro cuerpo y que se convierta en una bomba de tiempo.

Dios es experto en ayudar a que nuestras heridas sanen y sacar lo que impide seguir adelante en la vida. Alguien dijo que perdonar era dar libertad a un esclavo y darse cuenta que ese esclavo era uno mismo.

Si algo bueno tenía esta señora de Georgia era que no recordaba el incidente. Pero perdonar no es olvidar, pues las cicatrices quedan, Perdonar es estar dispuesto a la “cirugía divina”, dejar que Dios saque la “bala” que no nos deja vivir en paz con Dios y con los hombres.

Perdone hoy, no solamente por la gente, sino por usted mismo para que tenga paz.

Que nadie le robe la paz, sabemos que no podemos estar en paz con todo el mundo, pero que no sea por nosotros. La Biblia dice: Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. (Rom 12:18-19)

Cuando perdonamos, pasamos la causa a Dios, confiando en que hará justicia perfecta. Confiemos en nuestro Juez y Abogado. Él no ha perdido ni perderá ninguna causa y ahora mismo pelea por sus hijos.

  Por Alexei Rico Dan

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