¿Un zunzún caprichoso o sabio?

¿Un zunzún caprichoso o sabio?

Según una noticia en Cubadebate, titulada; “El caprichoso nido de un zunzún”, nos muestra una curiosidad: En la localidad de Ceballos, Pinar del Río, Cuba, un zunzún se encaprichó en hacer su nido sobre un cordel de tender ropa. La avecilla se siente a gusto en su nueva morada, y defiende su nueva heredad, tratando de picar al que se acerque.

Encontrar un lugar de descanso en los animales puede ser tan sencillo como la morada hallada por este pajarillo. Jesús dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza (Mateo 8:20).

Para nosotros, encontrar morada, puede ser la tarea más difícil de la vida, o la más normal. Sólo depende de nuestra actitud. Hoy mucha gente se afana por una casa, pero descuidan un hogar. Proveen para la vivienda, pero no proveen para la familia. Hemos perdido lo más importante y lo esencial de la vida. Podemos vivir en un palacio, pero si nuestra familia está descuidada, de nada nos sirve. En el parabrisas de un carro leí un letrero hace algunos meses y decía: “Como va la familia, así va la nación”, esta es la gran verdad de hoy, las naciones  están en quiebra porque no tienen familias sólidas que las sostengan. Así también puede pasar con nuestras Iglesias hoy en día.

En este tiempo muchos celebran el nacimiento de Jesús. Lo hacen en casas, muchas adornadas y amuebladas, pero recordar  donde nació Jesús, nos estimula a pensar, que la vida es más que un lugar; es una actitud ante ella.

No es el lugar lo que define a la gente, somos nosotros los que añadimos al lugar.

El pesebre de Belén se convirtió en el lugar más excelso de la tierra. Nació  el Salvador del mundo. Antes de ese glorioso acontecimiento, era un simple comedero de animales.

Un profesor contaba a sus alumnos la siguiente anécdota: En una reunión de vecinos, todos trataban de sentarse en primera fila.  Un sabio prominente llegó, y se sentó en la última fila. Uno de los que presidía, al ver tan ilustre personalidad sentado de último, le invitó a los primeros  puestos. El sabio le respondió; “No es el lugar el que proporciona honores, sino la persona que honra el lugar”.

Hay una morada eterna que está segura, pero sólo se alcanza con una actitud; reconocer a Jesús cómo Señor y Rey de nuestras vidas. Hay una morada temporal que no es segura, aún las circunstancias de la vida las pueden remover. El pasado Ciclón Irma, dejó a miles sin hogar en el Caribe y en especial en Cuba, pero, lo que no pudo llevarse la tormenta fue el espíritu de mucha gente y la presencia de Dios en sus vidas.

Que en esta Navidad, su regocijo no sea el de una morada esplendida o de las cosas que hayas obtenido, sino de lo que Dios ha añadido a tu vida para forjar el carácter a semejanza de Cristo. Con esa base seremos idóneos para cualquier desafío en la  vida.

Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las cosas serán añadidas. (Mateo 6:33)

                    Por Alexei Rico Dan

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*