¿Qué podemos aprender de las estatuas vivientes de mi ciudad?

¿Qué podemos aprender de las estatuas vivientes de mi ciudad?

 

 

 

Desde hace algún tiempo ya es común ver en el Boulevard cienfueguero las “estatuas vivientes”. ¡Es un verdadero espectáculo! Ellos permanecen inmóviles todo el tiempo. Los niños y otras personas con “alma de niños” tratan de mil maneras de romperles la inercia, pero ellos como fieles guardianes de la inmovilidad permanecen rígidos. Si usted quiere verlos mover, sencillamente eche algunas monedas en su recipiente, y como “resucitados” de su estado, te saludan y vuelven a otra posición. He notado que aunque parecen estar alejados de la realidad, tienen dominio de la situación. Cuando alguien deposita un  billete grande, los movimientos son hasta exagerados, no así cuando alguien  echa unas simples monedas. Algunos transeúntes muy “listos”, simulan echar algunas monedas, pero sólo reciben como pago la inmovilidad, o una mirada que parece decir: “No te hagas el listo, yo estoy inmóvil por fuera, pero desde mi interior te estoy velando”.

He aquí dos cosas que podemos aprender de las “estatuas vivientes” de mi ciudad:

Enfócate en tu propósito. En la vida mucha gente te querrá “sacar” de tu propósito, de tus sueños y metas, pero si estás enfocado en lo que Dios tiene para ti, seguirás adelante. Te encontrarás gente que bendice, pero las hay que sus palabras son como golpes de espada (Proverbios 12:18). Ellos no pueden robar tu gozo si tú  estás seguro en lo que Dios te ha llamado. Cuando el Apóstol  Pablo estaba preso en Roma, algunos se “motivaron” a predicar el evangelio, pues querían llevarse ellos toda la gloria. Las palabras de Pablo fueron; Déjenlos, Por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún (Filipenses 1:18).Deja que la gente haga y deshaga, si tú estás haciendo la voluntad de Dios, aún a tus “adversarios” usará para bendecirte.

Que tu móvil sea Dios y su Reino. Algunas “estatuas vivientes” sólo se mueven por el dinero depositado. Nosotros nos movemos por lo que Dios deposita en nosotros. El reino de Dios es completamente diferente a este mundo. El mundo dice: Dame y  te daré. Dios dice; dale al que no pueda retribuirte. El que al pobre da,  a Dios presta (Proverbios 19:17). Tu éxito en la vida dependerá de a quien quieras agradar. Si lo que haces es para agradar a hombres, recompensa de hombres tendrás. Si lo que haces es para  Dios, Él recompensará tu vida con lo que realmente te hace falta. El hombre da lo que puede y piensa, Dios te dará justamente lo que tú necesitas, pues Él examina tú corazón.

Que nadie te robe hoy  el gozo de vivir conforme al propósito de Dios. Y… todo lo que hagáis sea de palabra o de hecho hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús (Colosenses 3:17).

                                                                                 Por Alexei Rico Dan

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