La Maquina para ser Otro

La “Máquina para ser Otro”  es un aparato para poder sentir en  nuestro cuerpo las “emociones” de otros. Según los creadores de la máquina (Un grupo de científicos llamado Be Another Lab) las personas pueden experimentar algunas sensaciones de otra persona como; cambiar su color de piel, y otras experiencias, que las consideran muy “reales”.

Para este experimento, se necesitan las dos personas, una frente a otra. Otros dispositivos son necesarios: gafas de realidad virtual, webcams,  auriculares y un sistema de servomotores que hacen posible el intercambio de cuerpos”. El grupo de investigadores ha usado el experimento con personas en sillas de ruedas, haciéndoles sentir que  danzaban de pie. (Noticia de http://www.excite.es/)

¿Te atreverías participar en el experimento? Ponernos en el lugar de otros es difícil, pero nos puede ayudar a entender a las personas. Juzgamos fácilmente los errores de los demás, y pocas veces analizamos las razones de sus faltas, no para justificarlas, sino para ayudarles a ser restaurados en la vida. La Biblia nos dice que debemos de sobrellevar los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo (Gálatas 6:2). La palabra griega usada en este texto denota el sentido de bajar, poner al mismo nivel. No hay ejemplo más sublime que el de Cristo; Jesús se humilló hasta lo sumo; “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse”… (Filipenses 2:6). Cristo tomó nuestro lugar, vivió como uno de nosotros fue un humilde carpintero, oficio común y rudo en aquella época. Murió como el más vil pecador, y todo por amor a la humanidad. Ese debe ser nuestro sentir. 

En cierta ocasión, un maestro se enojó con uno de sus alumnos, el cual se quedaba dormido en cada clase. Al borde de llamarle la atención y reprenderlo severamente, algo le cambió la forma de verlo y tratarlo. La esposa del alumno soñoliento se dio cuenta de la situación, llamó al maestro y le contó la realidad: “Mi esposo está sufriendo una enfermedad terminal, los médicos le han dado sólo unos meses de vida, él prefirió pasar sus últimos días en su clase, pues él lo estima mucho y está muy agradecido de sus enseñanzas”; “Disculpa que se duerma frecuentemente, es que sus medicamentos le impiden poder estar despierto y atento”,  concluyó con voz tierna y triste la esposa.  El profesor con un nudo en su garganta y con lágrimas en sus ojos, agradecía a Dios no haber reprendido a su fiel discípulo, pues se dio cuenta que era el mejor y más fiel alumno, hasta el punto que  decidió pasar sus últimos días con su maestro.

Todas nuestras acciones y comportamientos tienen una causa. Tratar de entender y buscar el origen de las conductas de la gente puede ser un buen ejercicio para nosotros. Es posible que en algunos casos sea muy difícil la tarea, pero intente, pida sabiduría a Dios y deje que el Espíritu de Dios le ayude y le guie en la tarea diaria de convivir con la gente. No es una tarea fácil, pero contamos con un recurso divino; El amor de Dios.

Si es posible, en lo que dependa de  vosotros, estad en paz con todos los hombres. (Romanos 12:18).

                                                                                       Por Alexei Rico Dan

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