¿Dónde están mis millones ?

¿Dónde están mis millones ?

Un “pastor” se enojó con Dios en días pasados. Y en su congregación expresó:

Yo he estado en eso, Señor no veo la respuesta dónde está, uno de esto días me enojé con Dios, pastor se enojó, sí no me quejé me enojé yo dije Señor: yo veo al impío, veo un impío jugador de soccer tiene 30 carros y uno de ellos le vale un millón y medio, dos millones tres millones y veo al otro impío que tiene un avión de 50 millones viaja al mundo prostituyendo gente, veo al otro impío un billonario y no siembran para Jesús. Y digo Señor aquí dando toda la vida con la lengua de fuera, ganando almas restaurando familias ¿dónde están mis millones? ¡Ah lo que quieren ser pobres no dijeron nada!, le dije Señor estoy hasta la coronilla, hasta el copete que el malo tenga el billete y nosotros los hijos de Dios que siempre tenemos que pelear para que ese billete llegue y dije estoy harto que un tipo allá gane medio millón de dólares en la semana por patear una bola”.(Noticia en http://www.noticiacristiana.com)

Hay una corriente hoy en día que enseña, que el verdadero cristiano debe tener una tendencia obligada a la prosperidad, sobre todo en lo material ¿Pero qué dice la Biblia? En Filipenses 4:19, el Apóstol Pablo declara: Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en Gloria en Cristo Jesús. Dios es Proveedor, él quiere bendecirnos en todo, pero note que dice; EN CRISTO JESÚS. Por medio de Cristo, Dios quiere bendecir a este mundo. Por medio de Jesús ha venido la salvación a todo aquel que en él cree (Juan 3:16), y por medió de él hoy somos mantenidos en esta tierra. Pero esto no indica que necesariamente tenemos que tener una vida de “millones”. Jesús dijo; Las aves del cielo tiene nidos, las zorras cuevas, más el hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza (Mateo 8:20). Jesús pudo ser el hombre más rico y poderoso de la tierra, sin embargo escogió el camino de la humillación para bendecir a este mundo (Filipenses 2:5-11).

En la vida hay que saber vivir cualquier circunstancia, pues no es secreto que nos balanceamos entre momentos buenos y malos, aunque parezca que los días malos son mayores, Dios tiene el control sobre todos. Hay un verso en la Biblia que define la verdadera prosperidad; En Proverbios 30:8-9 dice: No me des pobreza ni riquezas; Mantenme del pan necesario; No sea que me sacie, y diga: ¿Quién es Dios? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios. Tener lo necesario para vivir es la mayor prosperidad que pueda existir, sobre todo si Dios es el que te provee. No he visto justo desamparado ni su simiente que mendigue pan. (Salmos 37:25)

En las Escrituras tenemos un verso que también nos indica que muchas veces estamos incapacitados de saber cómo pedir (Santiago 4:3).  Dios es realmente el que conoce nuestras necesidades, y él está dispuesto a suplir diariamente: El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. (Mateo 6:11)

Toda buena dádiva y don perfecto viene de Dios. Es por eso que tenemos que estar seguros que las bendiciones recibidas sean de su mano. Y no de canales ajenos a su voluntad. Hay  gente, que tienen muchas cosas, pero no la sabiduría para aprovecharlas y hacer un buen uso de ellas. Hay personas que tienen poco, pero son sabios, para que sea de bendición.

No es malo pedir a Dios cosas, Dios desea que nos acerquemos a él confiadamente, pero he aquí algunos consejos antes de pedir:

  • Examine su vida antes de hacerlo, esté a cuentas con el Creador. Una vida alejada de Dios, pedirá cosas para estar más separado de él.
  • Pida que le sea añadida sabiduría. De que nos sirve una bicicleta si no sabemos cómo manejarla. Dios es perfecto y nunca nos dará nada, si no estamos preparados para hacer un buen uso de su bendición.
  • Muchas veces para obtener algo necesitamos soltar lo que ahora tenemos. Un enemigo de la próxima bendición de Dios, es la bendición anterior que estamos aferrados y no queremos soltar. En el jardín botánico de Cienfuegos hay un árbol que produce un fruto llamado “trampa de mono”. Comentan los guías del lugar que esta planta, en algunos lugares de África los cazadores lo usan para atrapar monos. El fruto tiene una corteza muy dura y  un orificio justo para que el simio introduzca su mano, pues dentro hay como unas nueces que son delicias para ellos. El mono una vez introducida su mano trata de agarrar todo lo que pueda, pero no puede sacarla, pues está llena. Es tanta la obsesión por los frutos que no suelta y queda atrapado, los cazadores llegan y fácilmente atrapan a los monos en su obstinación de querer tomar el botín. Si el mono fuera sabio y  tomara una a una las nueces sería otra cosa. Pero esa es la gran diferencia con los humanos, nosotros pensamos, razonamos y actuamos, aunque muchas veces tenemos actitudes igual que la de los simios; Queremos atrapar todo en un solo momento sin pensar, deseamos abarcar todo, y no hay nada mejor que recibir diariamente de Dios lo que necesitamos.
  • Confíe y espere. Las mayores bendiciones son las que llegan a su tiempo. Todo “bendición” fuera del tiempo de Dios, no añadirá beneficios materiales, ni espirituales.
  • Defina el propósito de lo que quiere. Si no está seguro de lo que está pidiendo, puede ser que no sea algo bueno.
  • Esté atento a las vías que Dios puede usar para añadir lo que usted necesita. Dios obra por caminos que no entendemos, y hay veces nos aferramos a vías que pensamos que son las mejores, cuando Dios está obrando por otras. Dios le sorprenderá por los caminos que le bendecirá.
  • Todo lo que Dios le dará, le glorificará a él. Dios no nos dará nada que nos haga alejar de sus propósitos y voluntad.

La prosperidad de tu vida no está en las cosas ni en los “millones” que puedas tener. Tu prosperidad es hacer la voluntad de Dios, para que recibas todo buena dadiva que desciende de lo alto.

…Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:17)

                                                            Por Alexei Rico Dan

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