¡Cuidado con invadir la senda contraria!

Un accidente trágico ocurrió en Santa Clara, Cuba, en la madrugada del 23 de febrero, cerca del poblado de Esperanza. Un auto tour, invadió la senda contraria por donde circulaba un ómnibus Yutong de pasajeros. Dos fallecidos, y cuatro lesionados fueron el saldo de este fatal accidente. (Emisora Local CMHW)

No se conoce aún los motivos por el cual el chofer del auto abandonó su senda para impactar con el ómnibus. Noticias como estas son muy comunes en las carreteras de Cuba, sobre todo por turistas, pues no están acostumbrados a las vías cubanas que son muy peligrosas, principalmente en las noches.

Escuchando esta noticia, reflexionaba y trataba de buscar alguna aplicación para mi vida. Me llamó la atención el hecho de que el chofer abandonó su senda; sea por los motivos que fuera, abandonar la senda fue el resultado del trágico accidente. Muchas veces en nuestra vida ocurren lamentables cosas por abandonar nuestra ruta.

Dios diseño un carril para nuestra vida, un sentido. A veces, somos tentados a experimentar cómo es el otro carril; el que va en contra, y puede ser fatal. No se trata de no ser arriesgados en la vida y experimentar nuevas cosas, Dios desea que nos esforcemos, pero en nuestro carril, en el que Dios ha diseñado para nuestra vida.

En ocasiones, las circunstancias, el cansancio de la vida, las tentaciones, o la influencia de la gente nos impulsan a abandonar la obra que Dios está haciendo en nosotros, pensamos que darnos un “descanso en la otra senda” puede ser bueno, pero, fuera del carril de Dios, aunque sea por segundos, las consecuencias pueden ser fatales.

La senda de la voluntad de Dios por muy estrecha que nos parezca, es lo suficiente para movernos y desarrollarnos con plena seguridad.

Dice un refrán; No deje camino por vereda. Y Dios nos dice: Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos. (Salmos 32:8)

La senda de Dios puede ser muchas veces estrecha, pero es segura.

No abandone hoy la senda de Dios. Un minuto en el lugar equivocado, tiempo viendo lo que nos aparta de Dios, lugares donde Dios no es glorificado, conductas y pecados que Dios aborrece; aunque sea sólo unos minutos pueden ser fatal, pues será cómo ir en contra del tránsito en la vida.

Disfrute de la senda que Dios ha diseñado para su vida. Si el descuido lo hace tomar la otra senda; reaccione rápidamente y vuelva a su carril, procure que el arrepentimiento, el deseo de hacer su voluntad y el temor a Dios, sean sus compañeros de viaje siempre.

Oremos hoy por los lesionados, por las familias de las víctimas de este trágico accidente. Clamemos a Dios por nuestras vidas, y que no abandonemos ni por un instante la senda segura de Dios.

  Por. Alexei Rico Dan

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