60 años sin bañarse

Un sitio de noticias se mostraba el caso de un Iraní que lleva 60 años sin bañarse, la noticia citaba así:

Amoo Hadj: 60 años sin bañarse (Publicado el 18 marzo 2014 en Noticias,Sociedad)

A los 20 años, Amoo Hadj decidió que el agua y el jabón no eran para él. Ahora, a sus 80, vive solo, en una pequeña casa improvisada de ladrillos a las afueras del pueblo de Dezhgah, en la provincia de Fars Dehram, en Irán. Nadie en el pueblo sabe por qué Hadj decidió declarar una guerra sin cuartel al agua.

La agencia de noticias iraní (IRNA) cuenta que Amoo vive de comer animales muertos y ocupa su tiempo fumando estiércol en una enorme pipa construida con restos de una cañería. Si consigue cigarrillos, los fuma de cuatro en cuatro. Las horas del día las pasa tumbado en un hoyo en la tierra.

La piel de Hadj se ha llenado de escamas, producto de la suciedad acumulada. Lo más curioso es que a pesar de su aspecto y sus hábitos de vida ha llegado a la vejez sin padecer enfermedades graves.

Aunque la noticia dice que aparentemente no padece de enfermedades graves, se puede notar en la foto su estado crítico. Estar limpio y aseado es una necesidad y también es un reflejo de  nuestro hombre interior. No sólo tenemos cuerpo, tenemos una vida espiritual que también debemos de purificarla constantemente, el pecado no confesado y conductas no espirituales nos llevan sin darnos cuenta a un estado parecido al de Amoo Hadj , y todos se darán cuenta de alguna manera, trayendo consecuencias negativas a nuestra vida . Apartémonos de todo los que nos lleve a la suciedad espiritual, confesemos los pecados a Dios y cambiemos nuestra actitud constantemente, recibiendo la gracia y el perdón de Dios.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,  y limpiarnos de toda maldad. I Juan 1:9

                                                      

                                                                                                                                                                              Por. A.R.D

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